Cuantas cosas se dicen a través de los medios de
comunicación y cuantos incautos lo creen todo. No es raro que la ignorancia de
algunos sea el trampolín para la fama de otros, si tú escribes con seguridad y
afirmando la mentira con la contundencia de la verdad, todos te creen.
Qué bueno es aprovechar las herramientas que
tenemos a mano para darle felicidad a la gente que nos lee.
Busquemos la manera de aclarar las grandes
mentiras que nos ofrecen los medios de
comunicación privados venezolanos, ellos se dedican a falsear cada vez que sus
ganas de divertirse les asoma como una necesidad
enfermiza y delirante, quienes solo buscan hacer el mal para ganar dinero, fama
y ubicarse en la acera del placer, para regodearse en la miseria, esa que está
escrita en los libros sagrados de toda religión, orden o culto, no caigamos en
ese foso que tiene como colector de basura las llamadas “pailas del infierno”.
Cada
instante en la vida política de
Venezuela, parece una nueva historia contada por millones de seres humanos que
pensamos en lo bello que fuera si todos cortejáramos a nuestra patria del mismo
modo que tratamos de destruirla con la propaganda mediática y la actuación de nuestros periodistas, los
cuales en su mayoría se venden al comercio de la información.
Por
Dios estamos en pleno Siglo XXI, dejemos las intrigas y la guerra que nos lleva
a aceptar las propuestas de perder a nuestro territorio, por consumir la
cultura estadounidense, sin medir las consecuencias de llegar a pasar por los
tomentosos hechos ocurridos en países como Libia, Siria, Irak, Afganistán o el
desastre atómico que activó el gobierno norteamericano en… Hiroshima y
Nagasaki.
Continuamos
haciendo desastres en contra de nuestros hermanos los desposeídos, esos que son
usados, por la derecha recalcitrante y nefasta de nuestro país, como pequeños mercenarios que se venden por
el mísero dinero de las industrias que
tienen el monopolio de los alimentos en nuestra amada tierra, cuna de
libertadores y forjadores de libertades en América Latina. Amo a Venezuela y le
pido a mis colegas periodistas que la respeten, acaríciénla y no la manoseen
tanto, Venezuela es una tierra de amores.
luisa Beatriz Balbás Sánchez
luisa Beatriz Balbás Sánchez